Acabo de ver Spider-Man: Brand New Day junto a mi hijo y, en caliente, las sensaciones son bastante buenas. Si tuviera que ponerle nota, yo le daría un 8, mientras que él le casca un 10 sin pensárselo. Hay que decir que juega con ventaja: es un auténtico fan de Spider-Man después de haberse pasado varias veces los tres videojuegos de PS5, DLC incluidos.
En resumen, me ha gustado. Podría haber salido mucho peor... aunque también creo que podría haber sido bastante mejor.
Antes de entrar en materia, merece la pena comentar algunos datos de producción. Spider-Man: Brand New Day está dirigida por Destin Daniel Cretton (Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos), convirtiéndose en el cuarto director distinto de la etapa de Tom Holland tras Jon Watts. El guion corre a cargo de Chris McKenna y Erik Sommers, habituales de esta versión del personaje, mientras que la producción vuelve a estar en manos de Marvel Studios y Sony Pictures, una colaboración que ha permitido seguir integrando al trepamuros dentro del Universo Cinematográfico de Marvel.
Voy a intentar comentar la película sin entrar en spoilers, utilizando únicamente información que ya se ha visto en los tráilers.
Nos encontramos con Peter Parker (Tom Holland) después de los acontecimientos de la anterior película. Su vida ha sido completamente reiniciada y nadie lo recuerda. Para los lectores de cómics esto recuerda inevitablemente al famoso "Mefistazo", evento considerado por los fans de rancio abolengo totalmetne pernicioso para las colecciones del personaje por borrar de un plumazo años y años de continuidad.
Aunque en el Universo Cinematográfico de Marvel el responsable de este reinicio es el Doctor Strange, una solución que, probablemente, evita tener que introducir a Mefisto y todas las complicaciones que ello supondría.
Buena parte de la película gira alrededor del amor que Peter sigue sintiendo por Mary Jane (Zendaya) y del sufrimiento que le provoca haberla perdido sin poder —o quizá sin querer— volver a acercarse a ella. Personalmente, creo que esta trama ocupa demasiado tiempo. Funciona a nivel emocional, pero en algunos momentos eché en falta un mayor equilibrio con la parte superheroica.
También tiene bastante protagonismo Ned Leeds (Jacob Batalon), el mejor amigo de Peter. Curiosamente, Peter parece recuperar antes la conexión con él que con la propia MJ. A mi hijo esta parte le encantó. Supongo que, a su edad, la amistad pesa incluso más que el romance.
En cuanto a los villanos, tenemos tres frentes claramente diferenciados.
El primero es Scorpion, un personaje al que, en mi opinión, se desaprovecha bastante. Apenas tiene desarrollo y da la sensación de estar ahí únicamente para cumplir.
El segundo es el auténtico antagonista de la película: un misterioso enemigo con poderes mentales. A pesar de conocer bastante bien el universo Marvel de los cómics, debo reconocer que su verdadera identidad consiguió sorprenderme.
Y aquí conviene no decir absolutamente nada más, porque cualquier detalle podría estropear uno de los grandes giros de la película. Me limitaré a decir que Marvel se ha tomado bastantes libertades con el personaje respecto a su versión en los cómics.
En cuanto a sus poderes, hubo algo que no pude quitarme de la cabeza durante toda la película: me recordaron muchísimo a la película Posesión infernal... No, perdón, a Poseídos (Fallen), el thriller protagonizado por Denzel Washington a finales de los noventa. Salvando las distancias, transmiten una sensación muy parecida.
El tercer grupo de antagonistas es La Mano, la organización ninja que muchos conocerán por las historias de Daredevil y que también ha aparecido en algunos cómics relacionados con la Patrulla-X. Sinceramente, no recuerdo que hayan tenido un papel especialmente importante en Spider-Man y aquí da la impresión de que sirven principalmente para proporcionar enfrentamientos físicos y secuencias de acción.
Otro elemento importante de la historia es Control de Daños. Recuerdo haber leído sobre esta organización en algunos cómics publicados en España hace décadas. Originalmente, su trabajo consistía en reparar los destrozos que dejaban tras de sí las peleas entre superhéroes y supervillanos. En la película, sin embargo, funcionan prácticamente como una versión de segunda fila de SHIELD, con soldados fuertemente armados, vehículos blindados, helicópteros y la responsabilidad de custodiar a los supercriminales.
Las escenas de accion beben en ocasiones directamente de los videojuegos, pudiendo encontrarnos bastones electricos, granadas de telaraña, esquivas perfectas e incluso balanceos por las calles o coreografias en combate que nos suenan mucho a los que habiamos jugado los videojuegos.
La película también aprovecha para integrar aún más a Spider-Man dentro del Universo Cinematográfico de Marvel mediante la aparición de varios personajes conocidos.
La primera es Yelena Belova (Florence Pugh), procedente de Thunderbolts —o de los llamados Nuevos Vengadores, según parece ahora—. Su participación tiene cierto peso en la trama, aunque personalmente no terminé de encontrarle demasiado sentido.
También aparece Bruce Banner (Mark Ruffalo), acompañado de Hulk, protagonizando una secuencia de acción que me pareció una de las más espectaculares de toda la película.
Pero, para mí, quien se lleva la palma es Frank Castle, The Punisher (Jon Bernthal). Cada vez que aparece en pantalla la película sube varios enteros. Su relación con Spider-Man funciona sorprendentemente bien dentro del contexto del MCU, aunque sea bastante distinta de la que hemos visto en los cómics.
No es ninguna sorpresa que la película esté siendo un enorme éxito de taquilla. Tom Holland y Zendaya tienen un tirón enorme entre el público más joven y Spider-Man sigue siendo, probablemente, el superhéroe más cercano y fácil de disfrutar para cualquier espectador. Frente a las películas corales llenas de decenas de personajes, una aventura centrada en el trepamuros resulta mucho más accesible.
En definitiva, Spider-Man: Brand New Day me ha parecido una buena película. La he disfrutado y creo que merece la pena verla, aunque también pienso que tenía potencial para convertirse en algo mucho mejor. Tiene momentos realmente brillantes, algunas escenas de acción muy logradas y un par de sorpresas que funcionan muy bien, pero también arrastra algunas decisiones narrativas que, en mi opinión, lastran el conjunto.
Aun así, salí del cine satisfecho.
Nos leemos.
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