28 mayo, 2010

Aquelarre Vs Stormbringer, duelo de dioses (parte II)

Aqui esta la segunda parte de la entrada dedicada a comparar las deidades del Stormbringer con las del Aquelarre. Esta vez en lugar de ceñirme a los Señores del infierno del Aquelarre esta vez comparare a tres  demonios superiores. Masabakes, la diablesa de la lujuria podria ser el equivalente de Maluk, señor del vicio.
En cuanto a Frimost, el demonio superior de la destruccion, que encarna el elemento del fuego, podria ser equivalente al casi desconocido Checkalakh, el dios ardiente del Multiverso de Stormbringer.
En tercer lugar tenemos a Guland, demonio superior de la envidia que asimismo se manifiesta siempre por medio de la enfermedad. Estas dos vertientes envidia-enfermedad podrian corresponder a dos duques del caos distintos, por ejemplo Slotar el antiguo (una deidad de lo mas envidiosa) y Malcin, el duque leproso, señor de la enfermedad.
Y esto sera todo, espero sus comentarios.

DIOSES DEMONIO DEL AQUELARRE
Masabakes, diablesa de la lujuria
Sus atributos son el amor mentiroso, la perfidia, la vanidad, la estafa y el robo. Toma casi siempre la apariencia de una mujer de belleza inhumana, de cuerpo perfecto permanentemente desnudo. Su unica deformidad es una lengua bífida.
Tiene un control absoluto sobre los demonios incubos y sucubos. Le atraen sexualmente tanto hombres como mujeres (en especial si son de conducta casta).
Se trata del espiritu mas disoluto del infierno, ya que adora el vicio por el vicio mismo, y no porque a traves de el se condenen los humanos.
Le atrae la lujuria mal reprimida, la castidad forzosa y los amores mentirosos. Ante estos casos envira todo tipo de manifestaciones, desde sueños o alucinaciones eróticas hasta el asalto directo de sucubos o incubos.
Ayuda a la promiscuidad y a cometer adulterio excitando la libido de las gentes. Muchas veces le divierte hacer que los amores prohibidos y los vicios secretos salgan a la luz, trayendo desgracia y ridículo a sobre los amantes.
Por supuesto siente un fuerte rechazo hacia el amor verdadero y la sinceridad, siendo estos el mejor remedio contra sus maquinaciones.
Las unicas ciudades que se le consagraron totalmente fueron Sodoma y Gomorra, pero era adorada en Babilonia, Israel y Egipto bajo el nombre de Belial.

Guland, demonio de la envidia
Guland se siente atraído por los celos, la envidia y la traicion. . Por el contrario huye ante los actos sinceros de afecto o amistad.
El pasatiempos favorito de Guland es hacer que amigos y camaradas discutan entre ellos por tonterías, exacerbando los ánimos hasta que lleguen a luchar a muerte. Cuando envia manifestaciones estan relacionadas con la mala suerte y la enfermedad.
El culto a este demonio suele estar mas orientado a aplacar sus iras que a pedirle favores (lo cual le divierte terriblemente).
Sus adoradores no gozan precisamente de una salud envidiable y los que le invocan contraen enfermedades infecciosas e incurables.
Suele aparecer con un cuerpo alto y delgado, con cuatro caras, (una detrás de la cabeza y dos mas a los lados).

Frimost, demonio de la destrucción.
Llamado Baal por los Babilonicos (donde sus fieles practicaban en su honor la danza del cuchillo), Adramelech en la ciudad Asiria de Sepharvaim (donde se quemaban niños en sus altares) y Thamur, Uko o Xaphar por los nigromantes.
Tiene el control absoluto de los demonios igneos y no entiende de otro sentimiento que no sea el odio o el ansia de destruir a sus enemigos. No conoce la calma ni el descanso, diciendo algunas leyendas que nació del odio de los humanos y que las guerras y rencores le nutren y hacen mas fuerte.
Frimost enviara manifestaciones suyas (desde aumentar el tamaño de unas llamas hasta la combustión espontanea de un individuo) a los lugares donde hay fuertes odios y rencores.
El amor lo daña hasta el punto que estuvo a punto de morir frente a un anacoreta que sintió en su corazón amor y compasión hacia Frimost.
Se suele manifestar como un hombre alto, sucio de color rojo oscuro con cuernos de ciervo y garras de águila rodeado de truenos y rayos y terriblemente furioso.

DUQUES DEL CAOS
Maluk, señor del vicio
Maluk adora ante todo el mal en todas sus formas y ante todo el vicio, la anarquía mas completa, el envilecimiento de los valores humanos, la sordidez y la perversión del amor, llevado a una simple acción física próxima al bestialismo. La inmoralidad, la corrupción, la obscenidad... todo esto complace al señor del vicio.
Aparece frecuentemente como una mujer de gran belleza, desnuda o poco vestida, o bien a veces como un hombre velludo y cornudo con los ojos y la boca en llamas.
Maluk a comprendido que nunca podrá por si solo llegar a destruir el orden. Asi que como no lo puede aniquilar se va a contentar con rebajarlo, pervertirlo y mutilarlo para hacerlo mas cercano a la entropia.
Odia la ley y a los humanos, demasiado legales para su gusto.
Maluk es un duque menor, pero aun así tiene un gran numero de adoradores. Sus templos son mas escasos y solo existen en Pang Tang, donde sus prostitutas sagradas son muy celebres.
Es entre los señores del caos el mas próximo a los humanos, por eso le resulta mas fácil usarlos para sus objetivos.
Maluk no busca directamente el triunfo del caos, la muerte ni el sufrimiento. Busca los dolores mas deliciosos para su espíritu depravado, el simple placer de hacer el mal, de revolcarse en el fango y corromper lo que es puro sin ninguna causa (ni sed de venganza, ni odio, ni envidia), solo es un gran amante de los gustos malsanos.

Slotar el anciano
El primero y mas antiguo de los duques del caos esta actualmente olvidado y es poco adorado. Tal vez por eso sea también el mas lleno de orgullo y suficiencia. Nada le importa mas que seducir o impresionar. Le encanta el servilismo y todo lo que pueda satisfacer su inmenso orgullo. El es el mas grandes, el mas bello, el mas sabio, el mas poderoso, el mas joven...
Suele aparecer como un hombre joven y bello con ricas ropas sobrecargadas de oro, bordados y encajes. También puede encarnarse en una bruma dorada o en un pesado y pegajoso perfume.
Detesta todo aquello que pueda hacerle sombra y le gusta destruir toda belleza que encuentre.
Sus fieles son poco numerosos y suelen ser seres frustrados y débiles que encuentran en este dios su modelo.

Malchin, el duque leproso
Malchin es el señor de la enfermedad, el maestro de la muerte reptante. Insidioso, invisible, insospechado, expande la peste, el cólera, inocula la rabia a las bestias, infecta a las muchachas de poca virtud y pudre las heridas de los guerreros con su aliento mortal.
Es el padre de las ratas y de la miseria; es repugnante, inhumano y loco. Destruye la vida de la forma mas innoble, ¿que arma hay mas bella que una epidemia?
Su locura es total. Suele aparecer como una criatura de rostro esquelético, cuerpo hinchado de pútridas exhalaciones, abotargado de pústulas negruzcas, llagas purulentas y cubierto de parásitos.
Sus adoradores son muy escasos y están afligidos por alguna horrible enfermedad (lepra, peste, viruela, sifilis..) que hacen de ellos verdaderos vectores vivientes.

Checkalakh, el dios ardiente
Su apariencia es una silueta humana hecha de llamas, con voz ruidosa como el crepitar del fuego. Tiene poca inteligencia y esta encerrado desde hace siglos en el laberinto de Donblas el Justiciero, no contando actualmente con adoradores ni templos.
Adora destruir, asolar en una furia asesina, con una rabia insaciable por hacer del mundo una ruina humeante.


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